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Agricultura

El cultivo de los cítricos en España: Principales plagas y enfermedades

Los cítricos son el principal cultivo frutal a nivel mundial con una producción de más de 137 millones de toneladas. Actualmente, China es el país con mayor producción, seguido de Brasil, EE. UU., India y México. España ocupa el sexto lugar en la producción mundial de cítricos en fresco y primero en la exportación mundial de naranjas, mandarinas y limones. La producción en España ha aumentado de manera considerable en los últimos 25 años, pasando a producir +7.500.000, lo que supone un incremento de más del 50% en términos anuales.

Los cítricos engloban a todo un conjunto de frutas que pertenecen al género Citrus y son especialmente conocidos debido a sus altos contenidos en vitamina C. Son originarios de regiones subtropicales y tropicales de Asia, pero, hoy en día se producen en diferentes lugares del mundo.

Entre los principales cítricos que se producen en nuestro país podemos encontrar la naranja, el limón o el pomelo. Pero, sin duda, el producto estrella de la oferta citrícola española es la mandarina/clementina, que ocupa el segundo lugar en producción mundial, únicamente superado por China.

Respecto a los lugares donde se cultivan los cítricos en España, la Comunidad Valenciana se sitúa a la cabeza como principal territorio de producción, ya que produce más de 3 millones de toneladas anuales. Además, cuentan con el sello de calidad IGP , que certifica que los cítricos cultivados en la Comunidad Valenciana cumplen con todos los requisitos exigidos, tanto de garantía de origen como de calidad.

Si entramos más en detalle, las provincias con más producción de naranjas son Valencia, Sevilla y Huelva respectivamente, lo que representa el 60,5% del total nacional. En mandarinas, las provincias más importantes son Valencia, Castellón y Huelva, representando conjuntamente el 76,5% del total español. En cuanto al limón, los tres primeros lugares los ocupan Murcia, Alicante y Málaga, lo que supone el 94,1% de la cifra nacional. La temporada de cítricos en España se alarga prácticamente durante todo el año, debido a principalmente a la amplia variedad de cultivo característico de este tipo de frutas. Sin embargo, la mayoría se concentra en los meses de noviembre a mayo.

El factor más condicionante a la hora de cultivar cítricos es la temperatura. Al ser una especie subtropical, necesita temperaturas cálidas durante el verano para la correcta maduración de los frutos y no toleran las heladas ni las bajas temperaturas, ya que bajo esas condiciones las flores y los frutos pueden sufrir daños y desaparecer en su totalidad.

Los cítricos tienen una resistencia al frío muy baja (entre los 3-5ºC bajo cero la planta muere). Durante los meses más fríos, los cítricos presentan un período de quiescencia, un estado de reposo que se caracteriza por la incapacidad por parte de la planta de crecer, aunque sigan activas sus funciones vitales. Este proceso provoca la estimulación de las ramas que florecen en primavera.

Los cítricos necesitan de un medio húmedo tanto en el suelo como en el ambiente para un adecuado desarrollo, por lo que las precipitaciones son esenciales, y en caso de no ser cubiertas se deberá recurrir al riego. La luz es indispensable para los procesos de floración y fructificación de los cítricos, los cuáles ocurren generalmente en la parte exterior de la copa y faldas del árbol. Se trata de una especie con mucha sensibilidad al viento, ya que puede sufrir pérdidas de los frutos en precosecha. Además, no toleran la salinidad y son muy sensibles a la asfixia radicular.

Principales plagas y enfermedades de los cítricos

Las plagas y las enfermedades en los cítricos son el problema más frecuente al que se enfrentan los agricultores. Por ello, a continuación, se detallan algunas de las principales plagas y enfermedades que afectan a los cítricos, así como los síntomas y medidas de control para cada una de ellas.

Plagas los cítricos

Es un microlepidóptero de la familia Gracillariidae que realiza la puesta en los primordios foliares. Las larvas viven en pequeñas galerías, las cuales son subepidérmicas y atacan a las hojas más jóvenes, produciendo una pérdida de la masa foliar, lo que se refleja en una reducción del rendimiento y de la cosecha.

El control tiende a realizarse según unos criterios de producción integrada en la que se combinan un control biológico, un control cultural y un control químico. Se aconseja favorecer el control biológico mediante la potenciación de la fauna útil como el Citrostichus phyllocnistoides, el cual puede alcanzar unos niveles de parasitismo elevados y reducir las poblaciones del minador.

Se recomienda no abonar en exceso para que no haya excesivas brotaciones y que estas sean uniformes. Evitar la continua aparición de brotes reducirá el riesgo de que pueda desarrollarse el minador. En cuanto al control químico , se recomienda utilizar plaguicidas únicamente en las plantas jóvenes.

Se trata de una de las plagas más frecuentes en los cítricos. El daño que causan consiste en la sustracción de linfa, lo que se refleja en un debilitamiento de la planta, lo que hace que enfermen e incluso lleguen a morir. Su agresividad y su capacidad para transmitir ciertas virosis hacen de esta plaga un potencial peligro. Su dependencia de factores ambientales y la presencia de enemigos naturales hace que en algunos casos la incidencia sea menor. En cualquier caso, el comportamiento errático de la plaga en condiciones adversas hace muy difícil su predicción.

Se trata de un insecto holometábolo originario de África. La hembra deposita sus huevos en los frutos, produciendo así una picadura que produce una infección de hongos que favorece el deterioro del fruto. El segundo síntoma lo producen las larvas que se alimentan de la carne del fruto y destruyen por completo la pulpa. La picadura de la mosca produce una mancha de color amarillo o verde con una pequeñísima incisión correspondiente a la penetración del oviscapto. Es posible que estos daños puedan pasar desapercibidos durante la cosecha, por lo que se debe extremar la precaución para evitar pérdidas durante la comercialización de los frutos.

Para el control de esta plaga, es conveniente realizar aplicaciones de insecticida constante debido a la continua presencia de este insecto. Es recomendable usar productos piretroides para evitar la aparición de residuos en los frutos.

También conocido como el ácaro rojo de los cítricos , las picaduras de estos arácnidos producen una decoloración mate difusa sobre la hoja y el fruto, que puede incluso volverse plateada si el ataque es intenso. Estos ataques pueden derivar en un debilitamiento y defoliaciones, lo cual reduce completamente el valor del fruto de cara a la comercialización.

Para prevenir y controlar los ataques de esta plaga se debe evitar el clima seco y cálido, el excesivo abonado nitrogenado y la poda excesiva. Además, existen depredadores importantes, como el ácaro fitoseido Euseius stipulatus, que puede mantener sus poblaciones bajo control.

También conocida como la cochinilla algodonosa, es un insecto de la familia Coccidae que produce daños directos e indirectos en el cultivo de los cítricos. Esta plaga se alimenta de los frutos y es capaz de deformarlos. Los daños directos son debidos a la succión de la savia, lo que se traduce en manchas cloróticas que aparecen en los frutos y los debilitan, pudiendo llegar incluso a la deformación y/o reducción de su tamaño.

Los daños indirectos son producidos por la secreción de melaza, lo que provoca el desarrollo de la negrilla, un hongo que ataca a una gran cantidad de plantas, cubriendo frutos, las hojas y las ramas, despreciando así la comercialización de los frutos y disminuyendo la capacidad fotosintética de las hojas.

En cuanto al control, si se lleva a cabo una producción integrada y se evita la presencia de hormigas, los depredadores naturales son capaces de mantener las poblaciones de cotonet por debajo de los umbrales de tratamiento y no es necesario intervenir. Solo debe tratarse si más del 20% de los frutos están infectados, utilizando los productos adecuados y siempre aplicando las dosis recomendadas para evitar la aparición de resistencias o pérdida de eficacia.

Recientemente en España se ha detectado la aparición de esta plaga emergente que afecta los cítricos. Se considera una plaga cuarentenaria de la Unión Europea que se localiza en las hojas, lo que origina un descenso de la producción y la calidad de la fruta producida. También destaca el daño al fruto, que origina destrío en la producción destinada a consumo en fresco. Los adultos y las larvas se alimentan de las células epidérmicas de las hojas jóvenes, pedúnculos y el ápice de los frutos jóvenes, lo que provoca un plateado en la superficie de la hoja que más tarde deriva en un color marrón y una cicatriz en la superficie del fruto.

En cuanto a los métodos de control, existen enemigos naturales como fitoseidos u Orius laevigatus, que pueden mantener a raya las poblaciones de esta plaga. Se debe tener mucha vigilancia a partir de la floración, ya que la fruta es susceptible a padecer esta plaga durante las 13 semanas siguientes desde la caída de pétalos, siendo este el momento más apropiado para intervenir con productos fitosanitarios. Los tratamientos fitosanitarios deben de estar dirigidos a los estados de desarrollo presentes en la parte aérea de las plantas .

Los nematodos son una especie de gusanos que viven en el agua y en el suelo y que, cuando están en concentraciones muy grandes, parasitan las raíces de las plantas impidiendo la absorción normal de agua y minerales y pueden causar enfermedades. En el caso de los cítricos, los principales síntomas son: falta de vigor de las plantaciones y reducción del calibre de los frutos.

Producen un fenómeno conocido como ‘decaimiento lento de los cítricos’ y limitan la producción citrícola en condiciones edáficas y medioambientales muy variadas. Los nematodos perjudican a las raíces de los cítricos y afectan al rendimiento del cultivo y al tamaño de los frutos. Los principales síntomas son: falta de vigor de las plantaciones y reducción del calibre de los frutos.

Es imprescindible analizar el terreno antes de iniciar nuevas plantaciones para tener un mayor control sobre la salud del cultivo. En caso de detectar la presencia de nemátodos en una nueva plantación, será muy importante la correcta elección del producto nematicida a utilizar para su control.

Enfermedades de los cítricos

Esta enfermedad es considerada como la más grave en el cultivo de los cítricos a nivel mundial. No solo por el decaimiento y muerte de los árboles afectados, si no por las pérdidas económicas que supone. Es producida por un virus que causa la muerte de las células del floema en la planta, produciendo así una obstrucción de los tubos conductores de savia elaborada.

En cuanto al control del virus, es preferible dar prioridad a las medidas de prevención(estudio del terreno antes de la plantación o la técnica de inmunoimpresión directa-ELISA) para evitar el uso de los productos químicos en menor medida. Al tratarse de una plaga con alto potencial de transmisión del VTC, se recomienda la pronta acción en el momento de su detección en zonas donde el virus ya está presente y proceder a la eliminación de plantas positivas al virus para evitar su propagación.

La enfermedad fungica está ampliamente distribuida en las principales regiones citrícolas del mundo, tanto en las zonas de clima húmedo como semiárido. Prácticamente todos los países citrícolas del Mediterráneo están afectados por la mancha marrón. Las lesiones foliares de la mancha marrón se caracterizan por la aparición de necrosis que se expanden siguiendo las nervaduras de las hojas. Las hojas infectadas sufren una abscisión prematura y es frecuente ver defoliaciones muy intensas en las parcelas afectadas.

Las enfermedades de la podredumbre del cuello y la gomosis de los cítricos están causadas por varias especies Phytophthora. Estos oomicetos se desarrollan principalmente en el suelo, donde sobreviven en forma de micelio, clamidosporas y oosporas. Las condiciones de encharcamiento del suelo, por lluvias o riegos excesivos, favorecen el desarrollo de Phytophthora en la parcela. Los árboles afectados suelen presentar falta de vigor y decaimiento generalizado. En la mayoría de los casos las hojas presentan una clorosis muy marcada en el nervio central.

La enfermedad del aguado o podredumbre marrón de los frutos cítricos está causada por varias especies Phytophthora. Los síntomas del aguado se caracterizan por la aparición de pudriciones blandas de color marrón, que van avanzando progresivamente hasta afectar por completo todo el fruto. Mucha de la fruta con síntomas de aguado en campo suele caer al suelo. Cuando los frutos se recolectan con infecciones todavía recientes, las pudriciones suelen desarrollarse posteriormente en el almacén. Por lo general, los daños de la enfermedad afectan a los frutos situados en la mitad inferior de la copa del árbol, donde llegan más fácilmente las salpicaduras de lluvia con los propágulos infectivos de Phytophthora.

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