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Agricultura

10+2 consejos para una buena aplicación de productos fitosanitarios

Los productos fitosanitarios podrían ser considerados para los cultivos equivalentes a las medicinas para los humanos, y al igual que ocurre con los medicamentos, es necesario usarlos de forma correcta y seguir ''las recomendaciones’’ del fabricante y del especialista.

Cuando hablamos de usar fitosanitarios, hay que tener en cuenta 3 momentos especialmente importantes: antes de la aplicación, durante la aplicación y después de la aplicación. Para usarlos de forma correcta, hay que prevenir un fenómeno importante con respecto a los fitosanitarios cómo son las resistencias. Se producen cuando la aplicación del fitosanitario no tiene la efectividad esperada sobre la plaga, enfermedad o mala hierba.

Para evitar que esto ocurra podemos poner en práctica algunas medidas preventivas:

  • Usar la rotación de cultivos
  • Emplear semillas y materiales de siembra certificados
  • Seguimiento periódico de los problemas que puedan surgir
  • Aplicación de productos fitosanitarios
  • Evitar la repetición de tratamientos a lo largo de un mismo ciclo de cultivo
  • Combinar la aplicación de productos fitosanitarios con la utilización de métodos de control biológicos, biotecnológicos y físicos

La elección de un producto fitosanitario es una decisión cada día más compleja y puede convertirse en un acierto o en un fracaso total si luego no se aplica de manera correcta.

Por eso, la inmensa mayoría de los malos resultados que se ven en campo se deben a una pulverización incorrecta. Las consecuencias son de lo más variopintas. La más habitual es la pérdida económica, bien porque se deba repetir el tratamiento, bien porque se necesite corregir los efectos perniciosos del producto mal aplicado, bien porque se pierda la cosecha en su totalidad. Esta no es ni mucho menos la más grave, ya que podemos poner en riesgo la salud humana y generar problemas medioambientales.

Para ello, estos 10+2 consejos te ayudarán para el correcto uso de fitosanitarios.

1. Elegir el producto correcto

El primer paso, es elegir el producto correcto para su cultivo y dejarse asesorar por un profesional, ya que así nos aseguramos de usar el producto fitosanitario que más se adecue a las necesidades y cultivo.

Los constantes cambios legislativos han hecho que desaparezcan muchos productos y se incorporen otros nuevos, con pautas distintas, y cada vez funciona menos el “yo siempre lo hice así”, por lo que es clave actualizarse y dejarse asesorar así cómo buscar información y contrastar las informaciones.

2. Leer la etiqueta, fundamental

Las empresas que trabajan en el ámbito de la sanidad vegetal invierten de forma constante en el desarrollo de nuevos productos y todos ellos, antiguos y nuevos, llevan mucha información adicional relevante que, en gran parte, termina expresada en la etiqueta.

De esta etiqueta apenas se leen los cultivos y las dosis autorizados. Sin embargo, es muy recomendable leerla por completo, ya que incluye información sobre la forma de aplicación, posibles mezclas, el momento adecuado de aplicar el producto, la clasificación toxicológica y medidas de precaución y seguridad, así como aquellas medidas cuyo objetivo es minimizar el riesgo de aparición de resistencias . Cualquier agricultor, de forma generalizada que después de leer la etiqueta tenga dudas deberá siempre consultar a un técnico o a la misma empresa fabricante para aclarar cualquier posible duda y asegurarse una aplicación exitosa.

3. Aplicación segura: usar el equipo adecuado

Cuando aplicamos fitosanitarios, una de las potenciales consecuencias más graves de no leer la etiqueta, o de la excesiva confianza en uno mismo, son los posibles daños a la salud provocados por no usar o equipar el necesario material de protección y seguridad.

En la etiqueta se incluye información exhaustiva sobre el equipo de protección individual (EPI) necesario, que, en muchos casos, es de uso obligatorio. Son equipos de un precio muy asequible, que puede encontrar fácilmente, y que permiten trabajar de forma segura.

4. Ser precavido, vale por dos. Preparación de la maquinaria de aplicación

Es fundamental mantener el equipo, útiles complementarios y maquinaria de aplicación en perfecto estado (incluido el haber Inspección Técnica ITEAF correspondiente para comprobar que la presión, el caudal, las boquillas, todos lo manguitos, el tanque y su agitador, y el resto de los componentes están en perfecto estado). De forma general, ser precavidos y buenos profesionales de la agricultura implica mantener el equipo limpio, calibrado y con las boquillas correctas.

5. Hay que aplicar en las condiciones correcta: no vale cualquier día

Es clave aplicar en las condiciones correctas pues la meteorología incide mucho en la calidad de las aplicaciones de productos fitosanitarios. Existen multitud de páginas web donde puede consultar el tiempo que va a hacer y con una exactitud bastante razonable ( incluso aplicaciones que integran esta información y otra más específica y detallada por ejemplo Xarvio y/o AG Solutions Finder ).

Aunque hoy día muchos productos fitosanitarios son resistentes al lavado, en general se han de evitar los días de lluvia y viento. Por otro lado, si leemos la etiqueta, encontraremos frecuentemente información útil sobre el rango de temperaturas en el que el producto funciona mejor o si la incidencia lumínica le afecta. Es clave asegurarse de que el día elegido para tratar no incumple estas condiciones.

6. Aplicar la cantidad correcta y necesaria

Es importante no utilizar demasiada agua, ya que conlleva a un gasto de producto innecesario que luego se lava chorreando directamente en el suelo, ni una cantidad inferior a la necesaria, lo que dará lugar a que no todas las partes del cultivo se traten.

Para cultivos arbóreos se van poniendo en práctica los cálculos según la superficie foliar de la pared vegetal, que sin duda ayudarán a minimizar los errores de cálculo en grandes volúmenes. Guardar todos los cálculos en el mismo cuaderno de campo ayuda a poder reconstruir de dónde han venido posibles errores en la dosificación de fitosanitarios.

Un buen uso del producto garantizará la protección de aguas subterráneas y superficiales.

7. Determinar la boquilla, calibre y otros ajustes antes de aplicar

Según el tipo de producto fitosanitario y el cultivo se pueden usar distintas boquillas.

De forma muy general podemos decir que para los herbicidas es recomendable una boquilla plana o de hendidura (para aplicaciones a todo campo) y una deflectora (para aplicaciones entre líneas); mientras que los insecticidas y fungicidas pueden utilizarse con una boquilla cónica.

Aunque la maquinaria debería estar calibrada, no está de más repasar que todo está correcto antes de iniciar la aplicación. Los fabricantes de boquillas tienen unas tablas de calibración en las que puede ponerse en correspondencia el volumen de caldo a utilizar, con la velocidad del tratamiento y el tipo de boquilla que corresponde.

Una mínima inversión en el correcto mantenimiento del equipo se rentabiliza inmediatamente con un gasto más preciso y eficaz de los productos empleados.

8. Repase el trazado atendiendo a las zonas de protección. Aplicando el concepto de las ‘Buenas Prácticas Agrícolas’

Hay que tener en cuenta todo lo relacionado con las Buenas Prácticas Agrícolas y especialmente aquellas vinculadas a la aplicación de productos fitosanitarios.

Es importante repasar el trazado atendiendo a las zonas de protección que puedan afectar a la parcela o parcelas donde se vaya a realizar la aplicación. En muchos casos existen cursos de agua o incluso otros cultivos que no deben entrar en contacto con el producto que vamos a utilizar. Esa información aparece en la etiqueta, incluyendo la distancia que debemos guardar.

Las boquillas antideriva, son importantes en estas situaciones. Estas boquillas producen un tamaño de gota mayor, que impide que se desplace fácilmente por aire en caso de que exista viento. Adicionalmente, tenga en cuenta las marcas necesarias para el trazado, evitando los solapes, fuente de multitud de problemas por la sobredosificación.

9. Preparando la mezcla (llegó el momento de aplicar)

Si va a realizar una mezcla de diversos productos debe requerir información bien a su distribuidor o técnico habitual o en la cooperativa. Existen infinitas combinaciones de los distintos productos, y algunos pueden causar efectos indeseados sobre el cultivo o sobre la misma maquinaria. Es importante que alguien haya realizado esa mezcla antes y se tenga certeza de que es correcta y no va a causar problemas de ningún tipo.

Si no se tiene experiencia, es recomendable realizar una prueba antes en volumen pequeño, simulando las concentraciones y condiciones de agitación; siempre previa lectura de las etiquetas, pues es fundamental para entender los riesgos y operar con el mayor nivel de seguridad posible.

En muchos casos, se incluye información sobre incompatibilidades fisicoquímicas de los productos y los posibles riesgos que de las mezclas se derivan. El momento de cargar el tanque es el de mayor riesgo personal ya que estamos expuestos a un gran volumen del producto fitosanitario. Siga las instrucciones de seguridad en todo momento.

10. Momento post aplicación: la limpieza del equipo es fundamental

Es un paso muy importante, incluso si al día siguiente o en los próximos días pensamos utilizarlo de nuevo con el mismo producto fitosanitario.

Con esta limpieza evitamos la aparición de residuos y cristalizaciones que obturan las boquillas y filtros. No debe olvidarse que es necesario usar el equipo de protección individual durante estas operaciones.

Una gran cantidad de los efectos indeseados que se producen en los cultivos es por un mal lavado del tanque, en particular cuando se utilizan herbicidas. Una pequeña cantidad de este, si es aplicado sobre otro cultivo, puede llegar a provocar la destrucción total en el campo. Es importante desmontar también las boquillas y los filtros, limpiándolos con agua y dejándolos secar. Cuando se cambie de producto es importante purgar todo el circuito, realizando los lavados con agua, sin utilizar las boquillas.

11. BONUS: limpiar correctamente el equipo de protección individual

Aunque resulte pesado, corresponder lavarlo cada vez, de forma separada de la ropa ordinaria y siguiendo las instrucciones del fabricante. Ponga especial atención a los guantes, que pueden estar en contacto con grandes cantidades de producto concentrado.

12. BONUS: entregar los envases en un Punto Limpio Autorizado

Una vez terminada la aplicación del producto fitosanitario, es importante deshacerse de los envases de la forma adecuada, pues dado su contenido no se pueden desechar sin más como cualquier otro tipo de residuo inocuo. Es importante enjuagarlos y entregarlos en un punto de recogida autorizado SIGFITO por toda España.

Los productos fitosanitarios son esenciales para los cultivos, por lo que tener en cuenta estos consejos ayudará a mejorar el desarrollo de nuestros cultivos al recibir una mejor y más correcta aplicación así cómo a proteger la salud y el bienestar de nuestros agricultores y proteger el entorno.

Dada la importancia que conlleva su aplicación es esencial ser muy cuidadoso a la hora de utilizar los productos fitosanitarios, siguiendo siempre las instrucciones de la etiqueta. Con ello minimizamos los riesgos sobre la salud y el medio ambiente, a la vez que le damos a nuestro cultivo lo que necesita para alcanzar una cosecha de calidad y rentable.

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